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Quebec - August 6, 2009

Fumando espero… La Ley Antitabaco en Quebec.

Ser fumador en Quebec se ha convertido en una pesadilla total y lo pude comprobar cuando vi la película L’Âge des ténèbres (la era de las tinieblas), del cineasta quebequense Denys Arcand, la cual es para mi la mejor sátira sobre el rechazo a los amantes del cigarrillo. Su protagonista Jean- Marc, es un funcionario público que además de afrontar una terrible crisis existencial, es fumador y junto a sus colegas de la oficina se las ingenia para burlar la vigilancia de frenéticos perros Dobermann, que patrullan “todos” los espacios abiertos para sancionar aquellos fumadores que infrinjan la ley durante sus minutos de receso.

Estas escenas que nos causan tanta risa, son el resultado quizás de la lectura que Arcand le da a un dia tan importante como el 31 de mayo de 2006, que marca el inicio de una nueva era en Québec, la del mejoramiento de la calidad del aire en los lugares públicos, pues a partir de esa fecha entran en vigor las nuevas disposiciones de la Ley Antitabaco,

relacionadas con el uso del tabaco en bares, cervecerías, cafés, restaurantes, salas de bingo y centros comerciales. Las enmiendas legislativas votadas en forma unánime el 16 de junio de 2005 en la Asamblea Nacional fueron determinantes pues incluyen tres aspectos: uso del tabaco en lugares públicos, venta de tabaco, promoción y publicidad de estos productos.

 

No en vano el Ministerio de Salud y Servicios Sociales asegura que 230 mil personas dejaron de consumir cigarrillos después de aprobada esta ley, prácticamente el porcentaje del tabaquismo disminuyó en un 4.4% en Quebec en ese mismo año y es así como hoy se habla de un 20% de la población que es fumadora, lo cual constituye la tasa más baja que jamás se haya registrado en esta Provincia. Sin embargo, aún no pueden cantar victoria, pues si bien esta reducción, representa casi la mitad del número de fumadores que existía en 1985, el Consejo Quebequense del Trabajo y la Salud (CQTS) prendieron las alarmas ante el porcentaje tan alto de consumidores jóvenes.

 

El CQTS creó “la semana quebequense por un futuro sin cigarrillos” y afirma que 87 mil jóvenes de los jóvenes cuyas edades oscilan entre 12 y 17 años siguen fumando diariamente, lo cual representa la tasa más elevada del tabaquismo juvenil dentro de las diez primeras provincias del Canadá.

 

Tabaquismo pasivo?

Tal como están las cosas para los fumadores, dudo mucho que el famoso Tango “Fumando espero al hombre a quien yo quiero, tras los cristales de alegres ventanales” sirva de mucha inspiración actualmente para los adictos a este particular placer.

Tampoco tiene mucho ritmo para los no- fumadores, pues según un estudio reciente publicado en el Periódico de Medicina Británico (BJM) el tabaquismo pasivo, aumenta el riesgo e desarrollar serios problemas en las funciones cognitivas como la memoria.

Los fumadores pasivos, es decir las personas que a no consumir directamente productos provenientes de las labores del tabaco aspiran las sustancias tóxicas y cancerígenas provenientes de su combustión y propagadas por el humo que se desprende la misma, sufren frecuentemente de problemas como la respiración sibilante, tos crónica, y el riesgo de sufrir de enfermedades como asma o bronquitis crónica, es muy elevado. Cuanto mas humo inhalen los no -fumadores, mayor será la probabilidad de tener un ataque de sus vías respiratorias o padecer problemas físicos y cognitivos como la memoria.

Teniendo en cuenta que el Gobierno de Quebec se dio cuenta de los peligros para la salud de este tipo de consumo y prohibió el consumo en público de tabaco para proteger a las personas, sali al encuentro de fumadores y no fumadores en Montreal para constatar los efectos de la nueva enmienda a Ley Antitabaco y la prohibición en el 2008 de exhibir los cigarrillos en las tiendas de los barrios o los ‘Depanneurs” como se les llama comúnmente aquí.

 

Las leyes se hicieron para violarlas

Marily Lan trabaja en el Depanneur de la estación del metro Côte-des-Neiges– ella afirma que la medida de esconder los paquetes de cigarrillos en las tiendas realmente no tiene ningún efecto sobre las personas que ya son fumadoras. De pronto es válida como medida preventiva, para aquellos jóvenes que se sienten en edad de fumar y al no ver nada en el mostrador no se vean atraídos por el producto.

 

Marily agrega que cubrir el dispensador cuesta alrededor de 500 a 600 dólares, pero que ellos se inventaron una manera más económica de esconder las cajetillas con unas laminas de cartón y no han tenido problema por eso. El Gobierno supervisa e impone sanciones por el incumplimiento de esta norma y ella cree que la fiscalización la ejercen personas anónimas, la medida se cumple e igualmente se hace una fiscalización.

 

*David, otro propietario de un Depanneur en la calle calle Sainte- Catherine prefiere darle otra interpretación: “Es un negocio redondo, pues con tantas tiendas que hay en Montreal, si todos compran el nuevo sistema para esconder los cigarrillos al mismo distribuidor, pues el beneficiario estará haciendo una fortuna… mientras que los fumadores siguen comprando sus marcas preferidas” .

 

Por su parte, Marianne Chataignon una francesa que entrevisté en la taberna Winston Churchill en la concurrida calle Crescent, considera que la ley es discriminatoria. Ella siempre viene por de negocios a Montreal y encuentra desagradable tener que salir a fumar a la calle bajo la mirada inquisitiva de la gente, que los ve como criminales o pecadores. De hecho, Marianne cree que durante el invierno no existe ni la más minima preocupación por los fumadores, lo cual es muy contradictorio, pues en la constitución de Quebec se prohíbe este tipo de segregación. Ella se siente discriminada porque fuma y los restaurantes no deberían mandarlos a congelarse a la calle o restringirlos a terrazas cubiertas donde quedan s expuestos a sistemas de calefacción que les quieren quemar la cabeza, por eso las condiciones son desiguales. “Por ahora lo único positivo que veo es que todos los “pecadores” nos reunimos en la misma esquina, conversamos, así he hecho nuevos amigos y ampliado mi networking en Canada”. Puntualiza Marianne.

 

Sandra de la Fuente de origen brasilera, una resiente en Montreal considera que lo prohibido siempre va a gustar mas. Personalmente ha disminuido la cantidad de cigarrillos que fumaba antes gracias a la ley antitabaco, pero ahora debe combatir contra un sentimiento de culpabilidad, eso le molesta y concluye diciendo: “Todo el mundo te mira mal en la calle, yo tengo una amiga que cuando le dan una cajetilla con esos letreros que dicen que fumar produce cáncer o con esas fotos tan horribles de los pulmones afectados, simplemente pide que se la cambien o los guarda en su porta cigarrillos”.


No obstante, para Fadia Bensmaia , una joven canadiense de 27 años, la situación no es tan grave. Ella confiesa que todos sus amigos fuman y simplemente salen menos a lugares públicos durante el invierno, se reúnen en varias casas allí cenan, departen y fuman tranquilamente. Es obvio que todos han disminuido su consumo habitual, pero también es cierto que siempre hay maneras de quebrantar la ley. “Resulta que en los Lounge Bar esta permitido fumar en el interior pero solo los “cigarros” o “puros” entonces enrollamos nuestros cigarrillos, en mi caso Malboro, en un papel café para darle la apariencia de un cigarro y cumplir así con las exigencias y fumamos camuflados” asevera con ironía.

 

Mirando la otra cara de moneda, hable con Pierre Labonté, un quebequense no- fumador, que trabaja en el Viejo Montreal quien considera que el problema de los fumadores es más complejo, porque dice que no le parece justo tener que pagar impuestos para que el gobierno limpie las calles de las colillas de cigarrillos. Es un espectáculo muy desagradable que debe soportar todos los días, pues trabaja justo al frente de Banco Nacional en la calle Places des Armes.

 

Otro no-fumador que consulté, llamado Martin Bélanger considera que vive agradecido con la Ley Antitabaco, le encanta poder saborear sus comidas sin necesidad de soportar el humo del vecino encima de su plato como sucedía antes en todas las terrazas de Montreal. “A partir de la primavera del 2006 siento que respiro más aire puro, que vivo en una ciudad donde se protege a los ciudadanos y al medio ambiente” Asegura con satisfacción, Bélanger.

 

Pues bien, para el Gobierno de Quebec la lucha no da tregua, en su sitio web del Ministerio de Salud podemos ver las estadísticas de los infractores, ellos deben hacer cumplir las leyes …como se dice popularmente francés, “La loi, c’est loi” (la ley es la ley).

 

 

Publicado por: MAGAZINE ABANICO
www.abanico-turevista.com fotos: dijinet.com

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