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Crónicas - February 28, 2010

Germán y su “efecto” Coca- Cola.

Por segunda vez el público de Montreal tuvo la oportunidad de ver el controvertido documental de los realizadores Germán Gutiérrez, y Carmen García llamado “el asunto Coca- Cola”, durante el Encuentro de cine quebequense RDVCQ y no es de extrañarse que dichas denuncias contra el imperio de las bebidas gaseosas haya traspasado las fronteras, ocasionado malestares e incluso censuras.

Cuando asistí al RDIM Encuentro de Documentales Internacionales en Montreal a finales del 2009 pude charlar unos instantes con Germán después de ver el documental y desde entonces me contaba que ya se escuchaban voces de protestas debido a las contundentes denuncias que ellos hacen, es de anotar que tanto Gutiérrez como García tienen una capacidad enorme para mantener una secuencia coherente sobre las denuncias en contra del imperio de Coca-Cola si tenemos en cuenta que es una historia que salió al aire después de tres años de trabajo y no tiene un punto final.

 

 

El secuestro, tortura y asesinato de los dirigentes sindicales que intentan mejorar condiciones de trabajo

en Colombia, Guatemala y Turquía es básicamente el eje central de este documental en donde los cineastas siguen paso a paso a los abogados Daniel Kovalik, y Terry Collingsworth al igual que al activista Ray Rogers creador de la campaña publicitaria “Stop killer coke” / “detengan al asesino coca-cola. Unidos estos tres personajes intentan defender los derechos legales de los trabajadores de esta industria y el respeto por los derechos humanos.

El Caso Coca- Cola es un documental desgarrador que demuestra que en el mundo capitalista cada persona ve los conflictos según su conveniencia, es así como los defensores del imperio resultan ser tan frívolos e indiferentes ante la situación que viven los sindicalistas en países como Colombia, que el espectador termina sintiendo la misma frustración que invade en algunas escenas a los abogados, pues ante tanto poder se sienten luchando con un monstruo de mil cabezas. Por eso no me causó sorpresa la noticia difundida por Radio Canadá sobre la acción jurídica que emprendió Coca-Cola la última semana del mes de febrero de 2010 para impedir la difusión de un documental que describe su implicación en asesinatos de sindicalistas en varios países.

Pero así como Coca Cola muestra los dientes con su campaña de intimidación, es de admirar la determinación y entrega al trabajo que posee el realizador colombiano Germán Gutiérrez, pues él continua su peregrinación por el mundo entero para dar a conocer esta cruda realidad que involucra el manejo laboral de una empresa millonaria de incalculables tentáculos financieros, prueba de ello es que el documental inaugurará el Festival de Derechos Humanos en París, el próximo 9 de marzo del 2010.

El recorrido del documental El Caso Coca-Cola ha sido profundo y sustancioso, el ano pasado recibió un reconocimiento durante el RIDM pues le otorgaron el premio “sorpresa del publico” , además ganó el premio TV3 en Barcelona, España por su trabajo investigativo en materia de derechos humanos, tiempo después que inaugurara en Colombia el Encuentro Internacional de Documentales en Bogotá, donde obtuvo grandes elogios. .

Para quienes no están familiarizados con la trayectoria de Germán Gutiérrez, la versatilidad de este productor colombiano va desde la realización de un video turístico en Bali, hasta un documental sobre la vida de Lula el presidente de Brasil o la puesta en escena de una crónica vivencial como “quien le disparó a mi hermano”. Coincidencialmente alguna vez hable con Germán sobre lo incómodo que resulta ser censurado y peor aun autocensurarse, una conversación que retomo hoy cuando su documental recibe tantos aplausos en Canadá, Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, pero también lo abruma el fantasma de la censura.

 

La autocensura es lo peor.

Germán asegura que siempre le ha dado más relevancia al contenido de sus documentales, incluso uno de sus amigos cercanos le decía que como camarógrafo para otros era espectacular, pero cuando se trataba de sus propias películas era rígido, incluso aburrido. Esta critica siempre la tomó favorablemente porque se dio cuenta que su técnica era más televisión, mas contenido, que tenía un estilo propio, por eso no duda en recomendarle a quienes quieren ser documentalistas que controlen la técnica para que estéticamente tenga un lenguaje que pueda ser presentado en cualquier medio de información, televisión, festivales, en sala, etc. Pero lo más importante es saber cuál es el objetivo, qué se quiere hacer.

Para este incansable realizador, en materia de documentales, es mucho mas fácil saber cuál es el sur (el norte ya no funciona), y tratar de ser lo más auténticos posible, esto no quiere decir hacer lo contrario, sino conservar la creatividad, la estética, lo propio. El considera que lo más importante es no pensar “esto no va a gustar”, “no se puede decir”, “esto va muy lejos”. Autocensurarse en escritura, visión, imagen, con el tiempo es frustrante, porque el problema no es tanto la censura sino la autocensura, lo que uno mismo se impone y la única forma de saber hasta dónde se puede llegar es empujar al máximo sin autocensurarse. Los nuevos lenguajes cinematográficos, han sido siempre irreverentes.

Con el documental Quién le Disparó a mi Hermano Gutiérrez ganó en el 2005 el “premio del público” del Festival del Nuevo Cine de Montreal y como me lo confesó en una entrevista anterior, en Colombia el público salía igual de impresionado que en Montreal porque por diez dólares recibía , dos años de trabajo, en una hora y cuarenta y cinco minutos y además salía con mucha información. De hecho, muchos colombianos desconocían aspectos de su propio país, pues no tienen acceso a ese tipo de imágenes. Es evidente para Germán que la reacción del público es la misma, hacer una película sobre Colombia para colombianos, es como si los canadienses estuvieran en primaria y los colombianos en la universidad, pero ambos públicos aprenden mucho.

Por ahora tanto Germán como Carmen se sienten gratamente sorprendidos y satisfechos de la cobertura mediática que ha recibido su ultimo documental, ellos están haciendo una distribución paralela en Canadá, Estados Unidos, y el Norte de Europa el reto ahora es lograr que la televisión se interese por transmitir El Caso Coca- Cola, una tarea difícil mas no imposible, debido a la pauta publicitaria de estas bebidas gaseosas.

Incluso Gutierrez es consiente que la comercialización en Colombia de este tipo de documentales políticos, o controvertidos es mínima, ni siquiera se transmiten por la televisión y para él eso tiene una explicación lógica, pues considera que a los realizadores que viven en el extranjero no les compran nada, que a veces les ofrecen mil dólares que no les alcanza ni para pagarle al traductor, porque las programadoras van a Miami y compran solo las series de actualidad.

Pero como dice el dicho entre más bravo el toro, mejor la corrida, así pues Germán y Carmen tienen listo su equipaje para ir a Paris e inaugurar de nuevo otro importante festival internacional. En Canada la ONF se encarga de hacer la distribución y para el resto de Quebec, Kafilms.

Para más información:

 

 

Stop Killer Coke

http://killercoke.org/

The Coca Cola Case

http://www.youtube.com/watch?v=wUb-PAnflqo

Grupo Facebook

L’affaire Coca-Cola- Le goût du vrai!

http://www.facebook.com/search/?q=coca+cola&init=quick#!/pages/Laffaire-Coca-Cola-Le-gout-du-vrai/193250976418?ref=ts

 

 

 

 

 

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