Me gustaría sentirte respirar
y escuchar tu corazón palpitar.
Me gustaría oler tu esencia
y saber que las olas del mar
también te acarician.
Me gustaría rozar tus manos con dulzura
hasta despertar tu piel.
Me gustaría estrecharte
con un abrazo infinito
que deje al descubierto
cada duda que el sufrimiento te ha impuesto,
y luego naufragar contigo
en un mar de esperanza,
donde cada caricia
te recuerde que estamos vivos,
listos para recomenzar.