Escogí tu sombra,
esa que no se pierde,
ni se esfuma con el viento.
La que siempre me acompaña.
La que nunca se arrepiente.
La que duerme a mi lado,
sin temor a desvanecerse con la muerte.
La que me recuerda
que te fuiste de improviso,
prometiendo amor del bueno.
La misma que no te acompaña en el osario,
dulce refugio de tus sueños.
Escogí tu sombra,
y ella se quedó junto a mí.
No acompaña ya tu alma,
eres libre por fin.