Oh trago amargo
Que endulzas mi alma y me llenas de energía
Cuanto no daría por despertar cada mañana sin extrañarte
Pero tu ausencia me levanta, sin que mis ojos se espabilen
Y espero esas oscuras gotas que mis neuronas animan
Con un lento pestañar solo sueño con tener tu sabor en mi paladar
Pero tu aroma me atrapa y postergo ese dulce despertar
Entonces mi cuerpo se inunda de esa cálida sensación de poderte poseer, sin dejarte escapar
Y respiro profundo una vez más, quizás así evito devorar el resto del pocillo que se burla de mi afán.