Paciencia, qué increíble virtud.
Ella viene, ella se va como el viento.
Tranquila, pero inaccesible.
Sin rostro, sin miedo, sin dolor.
Si tan solo pudiera tenerla,
mis días serían agradables.
Mi espíritu flotaría en mi cuerpo.
No habría lugar para la desesperación.
Mis pensamientos huirían prematuramente,
sin dejar rastro.
Sin embargo,
el futuro se burla.
El pasado se cuela.
El presente anuncia incluso pequeños momentos de esperanza.
Sin cambio…
Tal vez todas las batallas sean inútiles.
La vida no cuesta nada.
Porque las frustraciones parecen más que los éxitos.
Al final,
el destino dirá quién será el ganador.
No hay necesidad de sufrir o preocuparse,
porque la paciencia es dócil y salvaje.
Imposible de complacer…
¡Tenemos que esperar!
Foto: obra del pintor colombiano Ricardo Valbuena – Forest II
- Poema publicado en español e italiano para mi novela La Promesa (2023) – La Promessa (2024)