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Quebec - March 20, 2010

¿Y si Dios fuera una mujer?

Ser mujer en Québec tiene una connotación especial, de hecho esta provincia es la cuna del concepto “el hombre rosa” o en francés l’ homme rose”, un término que resume la igualdad de sexos y nos transporta al momento en que la mujer dejó de ser una simple ama de casa para convertirse en profesional independiente, líder y en muchos casos protagonistas de la vida política. No es raro escuchar que aquí quienes llevan los pantalones son las mujeres, por eso ahora cuando se celebra el aniversario cincuenta de la Revolución Tranquila, encuentro un motivo mas para traer a colación el empuje de la mujer quebequense.

A través de la historia encontramos innumerables ejemplos de mujeres emprendedoras que le dieron un status a la condición femenina dentro de la sociedad quebequense, tal es el caso de Claire Kirkland-Casgrain, primera diputada elegida en 1961 y primera Ministra en la Asamblea Nacional en 1964. Asimismo, su coterránea Julie Payette, fue la primera en conquistar el espacio en 1999 y si aterrizamos en la era dos mil, no es extraño ver al primer Ministro Jean Charest rodeado de mujeres como la Ministra de Inmigración Yolande James,

y qué decir de la oposición, representada por otra admirable mujer, Pauline Marois, jefe del Partido Quebequense (PQ), que no se baja del “rin” cuando se trata de defender los derechos de la Provincia. Como si fuera poco, Desjardins una de los instituciones financieras más importantes de Canadá, designó en el 2008 a Monique Leroux como su presidenta.

 

Pero ¿cómo ha sido la evolución de Québec para que hoy cuente con tan notables mujeres en el poder? Indudablemente el Feminismo y la Revolución Tranquila han jugado un papel preponderante no sólo para las mujeres famosas, sino para aquellas anónimas, que ayudaron a conformar un modelo femenino irreverente.

 

ROMPIENDO ESQUEMAS.

La Revolución Tranquila es un sello inmovible en Québec, pues fue un período de cambios rápidos vividos en de 1960 a 1966, un proceso de modernización y secularización que comenzó con la victoria de Jean Lesage del Partido Liberal (PLQ y aunque Québec era el motor industrial de Canadá, estaba social y políticamente atrasada si se comparaba con el resto de provincias y de Norteamérica, pero gracias a este fenómeno, la sociedad franco-canadiense logró la igualdad y esto dio origen al nacionalismo quebequense.

 

Los profundos cambios y la toma de conciencia colectiva llevaron a Québec a dotarse, a principios de los años sesenta, de todo un conjunto de medidas sociales destinadas a afianzar la seguridad y el bienestar de su población, un modernismo impulsado por el ex Ministro René Lévesque, fundador del Partido Quebequense (PQ), pues se creó un sistema de salud y educación de gran calidad, además, la nacionalización de la electricidad y la creación de la Caisse de dépôt et de placement du Québec (Caja de depósitos y colocaciones de Quebec) fueron indiscutiblemente dos de los más grandes frutos de esta época.

 

Este periodo de dramáticos cambios sociales y políticos, originó también el ocaso de la influencia de la Iglesia Católica, la nacionalización de Hydro-Québec y la aparición de un movimiento separatista bajo liderazgo de Lévesque. En materia educativa, se creó de una red escolar pública, pues antes de la Revolución Tranquila, la educación era para las élites. Asimismo, el movimiento feminista se vio beneficiado al recibir un papel social, pues la condición de la mujer era muy limitada.

 

UNA HIJA DE LA REVOLUCIÓN.


Pero nadie mejor que Denise Houle para compartir la influencia de esta época. Ella nació en 1952 un poco antes de la Revolución Tranquila, es profesora de francés para los inmigrantes en Montreal desde hace más veinte años, se graduó en historia de Québec y Canadá, hizo énfasis en literatura, y es amante de filosofía. Su pasión por el tema es notoria: “La Revolución Tranquila fue muy importante para nosotras por nuestra condición de mujeres yo viví durante los años cincuenta, el esquema rígido de la iglesia católica que existía aquí en Québec y luego esa transformación que vivimos me permitió llegar a estudiar a la Universidad”.

Denise considera que la revolución sexual, la libertad y la autonomía femenina producto de la contracepción y la escolarización fueron la clave del cambio. Fue la época del florecimiento del feminismo, del movimiento Hippie americano, incluso John Lenon y Yoko Ono estuvieron en Montreal. Además mejoró la economía, se empezó a ver el dinero y gracias a René Lévesque, se pudo instaurar una base de sociedad más estable, cultural social y económicamente. Atrás quedaron las doctrinas conservadoras de la iglesia católica, la mujer comenzó a vivir en pareja sin casarse, a estudiar e independizarse económicamente, incluso la unión libre prevalece en Québec.

Con mucho orgullo Denise asegura:Yo adquirí mi independencia por el trabajo y la seguridad laboral, que nos brinda el sindicato de maestros, el cual siempre ha sido dirigido por mujeres, esto nos ayudó a salir de nuestra condición de amas de casas”. De la misma forma agrega que debido a las guerras civiles, el modelo de la mujer fuerte se consolidó pues ellas manejaban los negocios, las fincas, mientras los hombres empuñaban las armas. Con el tiempo los varones estaban menos escolarizados pues dejaban sus estudios para mantener sus hogares y era la mujer quien continuaba instruyéndose.

 

LA CONCIENCIA FEMINISTA.

Por su parte, Micheline Dumont, historiadora, profesora y animadora de radio, autora del libro “Historia del Feminismo en Québec” va más allá, pues ella asegura que el coraje de la mujer quebequense data de mucho tiempo atrás, pues gracias al Feminismo las mujeres adquirieron credibilidad, liderazgo y poder. Hechos como la lucha por el derecho al voto que se logró sólo hasta 1940, el ingreso a las Universidades, la aceptación de la píldora anticonceptiva o el derecho al aborto, fueron el caballo de batalla de muchas agremiaciones femeninas que vencieron los esquemas tradicionales.

 

Micheline afirma que el feminismo ha sido mal interpretado y frases como “el derecho de las mujeres es una enfermedad que ataca a los hombres” son completamente absurdas, pues las quebequenses ha sido muy perseverantes en sus retos como la dirección de sindicatos, la política, o la creación 1966 de AFEAS la Asociación de derechos de la mujer interesadas en mejorar su condición de vida y trabajo.

 

Dumont recibió el premio de la Real Sociedad de Canadá en el 2002 por su estudio sobre el género femenino, un premio que destaca la importancia de la comprensión de las diferencias entre los sexos. Finalmente, la autora del libro El pensamiento feminista en Quebec asegura: “Hay mucho camino por recorrer, temas como la igualdad salarial, las familias monoparentales, el acoso sexual, la responsabilidad compartida en el hogar o la solidaridad con mujeres de los países del tercer mundo son nuestros nuevos desafíos”.

 

 

Foto René Lévesque:

Office du film du Québec

Auteur: Henri Rémillard

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