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Quebec - March 24, 2009

Evangelio según Camilo

Hurgar en los baúles de la historia sido siempre uno de mis pasatiempos favoritos, recuerdo que dedicaba tardes completas a escuchar los relatos de mi tío *Nelson Amaya Arregocés, a devorar sus libros y tratar infructuosamente de entender el ajedrez político mundial. Dueño de una paciencia envidiable siempre me dejaba cavilar, pero concluía sus lecciones de manera práctica y racional con frases tan sabias que no olvido nunca como quien sabe de dónde viene, sabe para dónde va.

Es por eso que cuando Diego Briceño, director, productor, guionista y editor colombiano me habló de su documental sobre el cura guerrillero Camilo Torres Restrepo, me alborotó mis neuronas adictas a la historia e inmediatamente pensé en invitar a mis lectores a descubrir juntos a este controvertido personaje. Logré pescar a Briceño unas semanas después de regresar de su viaje a Cuba, en pleno Festival de Cine sobre Derechos Humanos de Montreal, donde estaba como jurado.

 

Diego es bogotano y vive en Montreal desde 1996 y me fascina encontrármelo porque siempre está planeando su próxima “jugada”, es incansable, sus proyectos documentales combinan un compromiso con los grandes temas sociales contemporáneos y además es un *berraco en medios audiovisuales. Entre sus películas se encuentran Un Fuste, mejor documental en el Arrowhead Internacional Film Festival en California en el 2000; Cosas nunca dichas en Playa Perdida (Mejor cortometraje en Festivalísimo, Montreal 2001), Souvenir Kids (Premio de los Medios “Beyond Borders”) y Baladas Nocturnas ( Mejor Documental Canadiense, ReelWorld Film Festival 2005). Recientemente fundó Makila, una cooperativa de producción multimedia donde desarrolla diversos proyectos documentales multi-plataforma y un largometraje de ficción.

 

Sin muchos preámbulos me dice: “Tengo dos años investigando sobre Torres, buscando personajes, viajando por Latinoamérica y mi objetivo es ver dónde quedó Camilo Torres hoy. Si vas a Bogotá aún ves grafitis en las calles que dicen “Camilo vive” y entonces fue esa curiosidad que me impulsó a indagar si realmente vivía en algún lugar, pues han satanizado tanto su imagen que quise saber porqué la guerrilla colombiana se apropió de su nombre y la verdad, el legado de Torres es más que cuatro meses de lucha armada”.

 

Para refrescar nuestra memoria, Camilo Torres fue un precursor, un sacerdote católico, colombiano, pionero de la Teología de la Liberación y prácticamente es el Che Guevara colombiano. Sin embargo, lo que muy pocos conocemos es la trascendencia que han tenido sus conceptos teológicos, en Cuba, Chile, Argentina o Brasil, donde este sacerdote se volvió todo un mito.

 

La raíz del mal

El cura guerrillero, como se le conoce a Torres nació en Bogotá en 1929, perteneció a una familia de clase media alta, se ordenó sacerdote en 1954 y estudió en la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica. Fue cofundador de la primera Facultad de Sociología de América Latina y miembro del grupo guerrillero ELN (Ejercito de Liberación Nacional).

 

Seguir los pasos de un hombre que trató de promover el diálogo y la reconciliación entre el marxismo y el catolicismo ha sido una experiencia extraordinaria para Diego. Sin embargo, él asegura que los colombianos nunca recibieron el mensaje de Torres, simplemente se convirtió en un icono de un grupo armado y su discurso se evaporó porque nunca ha existido un espacio neutro en Colombia para analizar cómo eran las circunstancias que se vivían en esa época, cuáles eran sus propuestas, cómo era su discurso.

 

Indudablemente, los colombianos pueden estar a favor o en contra de Camilo, pero nunca juzgarlo, pues este sacerdote se enfrentó a un país extremadamente católico, a un gobierno intolerante a sus propuestas, en unas circunstancias muy especificas. “Descubrir a Camilo Torres es ir a la raíz de la violencia que se vive actualmente en Colombia, después de todo él estuvo presente cuando se conformaron las Farc, el ELN”. Afirma Briceño.

 

Con un poco de nostalgia y a palo seco, pues no tenía como conseguirle un aguardiente, Diego me explicó cómo ve a Colombia luego de tantos años de ausencia, enriquecimiento cultural e intelectual. “Existe una degradación general de valores tanto en la izquierda, como en la derecha, en los ricos y en los pobres. No es un problema de buenos o malos, simplemente hemos tenido una guerra mezclada con mucha injusticia, conflictos no resueltos que nos carcomen como un cáncer, secretos que guardas que van degenerándose hasta volverse un tumor. Cuando veo la televisión colombiana es como si me sometiera un lavado cerebral de cosas inútiles, de valores falsos, de pirámides, de gente que quiere seguir haciendo dinero fácil, de mujeres prepagos…Cuando dejé mi país casi no había Casinos, ahora en el pueblo más remoto encuentras uno”.


Para el realizador radicado en Canadá, los grandes esfuerzos en materia de educación en Colombia, se siguen perdiendo mientras no haya quien le hable a la gente del común, cómo recuperar la espiritualidad, cómo darle un sentido a la existencia, pues llega un punto que la vida no vale nada y es allí donde cualquier persona o un cristiano se puede cuestionar quién tiene los elementos éticos para hablar.

 

El proceso que Diego ha vivido en los últimos meses han reforzado la importancia de su documental, pues hay una reflexión interesante para muchas personas que conocieron a Camilo, quienes lo detestaron, aquellos que nunca han odio hablar de él e incluso para quienes lo idolatraban, por eso esta reciclando sus ideas para abrir un espacio al diálogo. “Se que Camilo es una figura que no tiene ni pies ni cabeza para muchos colombianos, pero al mismo tiempo es trascendental para el país porque marca una era de nuestra historia independientemente de la suerte que haya tenido la Guerrilla. Torres creía en una sociedad justa, más equilibrada, nunca se identificó como marxista, ni socialista, tampoco se enlodó las manos, su muerte lo inmortalizó y lo ha conservado con una cierta pureza porque nunca se dedicó al narcotráfico, no secuestró gente, en otras palabras era simplemente un guerrillero, un revolucionario”


El amor eficaz

La Jornada de Camilo Torres es muy tradicional, curiosamente no se realiza en Colombia, sino en Cuba. Este encuentro reúne teólogos, académicos, estudiantes, protestantes, evangélicos, católicos, todos unidos para hablar de de Camilo Torres y sus ideas sobre la teología de la liberación. Diego asistió en febrero de 2009 y cuenta que para él fue una revelación la manera como Cuba se apropió de este personaje y lo llevó a otro nivel, pues en una época los cristianos cubanos fueron segregados, enviados a prisión a campos de trabajos pues no participaban activamente en la revolución, hasta que acudieron a la figura de Camilo Torres para demostrar que si se podía ser cristiano y revolucionario al mismo tiempo.

 

Gracias a los encuentros sobre Torres se comienza a desarrollar un pensamiento latinoamericano en sintonía con la teología de la liberación usando la figura de Camilo. Los religiosos cubanos aseguran que ellos vivieron su propia emancipación en las toldas de la revolución cubana, pues Torres era un punto de referencia, pues logro comprobar en su momento, que en America Latina se podía ser cristiano y revolucionario al mismo tiempo. Indudablemente, Diego es conciente que Cuba entra en un juego peligroso pues por un lado no apoya la violencia, pero tiene cierta identificación ideológica con el ELN, no hay que olvidar que en esta isla se entrenaron muchos guerrilleros y para Colombia este tema sigue siendo “una papa caliente”.


Una de las premisas de Torres fue el amor eficaz, para el cura era correcto amarse los unos a los otros, pero cuestionaba siempre la manera de lograr eso en algo concreto, de construir ese amor y gracias a este análisis los cubanos son capaces de criticar hasta su propio gobierno, Diego agrega: “Escuché reflexiones sobre cómo el socialismo era una etapa válida para llegar al reino de Dios, pero el objetivo seguía estando muy lejos pues el socialismo se derrumbó al igual que el capitalismo. Hubo preguntas sobre quiénes promueven ahora otra utopía y conclusiones valiosas para alcanzar el equilibrio, cuya único secreto es el amor, pues se debe amar incluso a los enemigos”.


Asimismo Briceño participó como conferencista invitado durante esta Jornada en la Universidad de la Habana. “Decidí hablar sobre un concepto diferente pues resulta que Camilo Torres era un gran comunicador, a pesar de ser apolítico, de no destacarse como el más intelectual, sus dotes de comunicador son admirables. Desde adolescente tenía un periódico, y la comunicación escrita fue también su última forma de lucha, además fue un gran orador, pero nunca escribió un libro completo, era un hombre que aprendía actuando y en eso se cimienta la teología de la liberación: Ver, Juzgar y Actuar”.


Diego aclara que el periódico Frente Unido sólo duró dos meses, pero tenía un tiraje de 50mil ejemplares, costaba un peso, había publicidad, algo significativo en los años cincuenta, por eso considera que todo ese material periodístico podría fácilmente ser un blog de nuestra época, pues no era el típico mamotreto o panfleto de izquierda.

 

Entre risas, pues no me podía dar más detalles, Diego finalizó nuestra charla dejando pendiente otros hallazgos que nos sorprenderán en su documental. “Soy conciente de las limitaciones que hay en Cuba, pero quise actualizar a los muchachos los lo mas que pude, mi conferencia se llamó CAMILO DOS PUNTO CERO, pues la capacidad de Torres de poderse comunicar me ha acercado mucho a él y me ha inspirado tanto, que para mi es como un Camilo Blogger, les hablé sobre el concepto de la web social, de nuestra capacidad para comunicarnos, pues ya no existen barreras entre consumidores y creadores”.

 

 

Fotos: Cortesía Diego Briceño.

 

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