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Política - August 28, 2014

¿Colombia,víctima del lobby militar?

@NataliaGnecco

“Mientras la paz no sea un negocio rentable, será difícil, reducir la influencia y el poder de la industria del miedo”. Esta es apenas una de las premisas que me adelantó Damián Jacubovich cuando le propuse participar en mi blog, luego de su reciente entrevista para el programa Senado Hoy donde habló sobre el poder del lobby armamentista, el lobby sionista, el conflicto de Israel-Palestina y la geoestrategia de Ucrania.

 

Jacubovich, geopolitólogo especializado en cuestiones militares y geoestratégicas de América Latina y resto del mundo, escritor y autor de numerosos artículos de geopolítica, se pregunta si detrás de cada guerra existe un negocio fabuloso, si de la inseguridad global se nutre uno de los lobbies más poderosos del mundo ¿cómo no sospechar del verdadero origen de los numerosos conflictos bélicos diseminados en nuestro maltrecho planeta?

Desde Buenos Aires, Damián Jacubovich nos habla sobre el lobby militar, su incidencia en Colombia y los retos que enfrentamos a nivel nacional e internacional.

Damián, ¿Qué es un lobby en materia geopolítica?

La palabra lobby viene del inglés (vestíbulo, salón de espera), que era donde los hombres que querían influenciar a los legisladores esperaban. En español se conoce también como grupo de cabildeo o grupo de presión. Se trata entonces de un colectivo con intereses comunes que efectúa acciones dirigidas a influir ante el Estado o la administración pública con el fin de promover decisiones favorables a los intereses del sector que representan.

¿Cuáles son los lobbies más destacados en la actualidad?
Los lobbies o cabildeos más importantes del mundo son el sistema financiero occidental, el lobby energético y el complejo militar industrial estadounidense.

¿Cuál es el alcance del lobby militar?
Para entender un poco más el tema del alcance del lobby militar o de la industria armamentística en el mundo yo propongo el siguiente ejercicio:
Imagine que es uno de los magnates de la industria militar estadounidense, su negocio mejora notablemente en caso de guerras, carreras armamentistas, climas de inseguridad en general, etc. ¿Qué sería capaz de hacer por el bien de su negocio suponiendo que usted es un gerente de marketing muy ambicioso? En el negocio de las armas, el factor “miedo al otro” resulta clave para el éxito de la empresa, también la capacidad de la industria a esparcirlo a cada uno de los ciudadanos del planeta.

Bueno, pero ¿el lobby militar ha existido siempre?
Este tema se encuentra lejos de ser una exclusiva del siglo XXI, ya en 1951, el General de EE.UU. Douglas MacArthur en su discurso del 15 de mayo de 1951 advertía: “Que nuestro país vaya ahora encaminado hacia un modelo de economía basada en las armas es parte del modelo general de una política desacertada, alimentado con ayuda de una psicosis, inducida artificialmente, de histeria de guerra y nutrida a partir de una propaganda incesante alrededor del miedo.”

Entonces, ¿vivimos en un mundo globalizado de armas?
En efecto, las guerras además de cobrarse miles de víctimas, son para los mercaderes de las armas, sinónimo de grandes contratos que suponen costos altísimos, una importante masa de puestos de trabajos y sobre todo enormes beneficios. Cada vez que los gobiernos del mundo deciden o no entrar en guerra son miles de millones de dólares los que están en juego para estos lobbies.

¿Cómo se ve reflejado este lobby militar en nuestro contexto actual?
En la geopolítica actual, el acercamiento a Irán, la no intervención del gobierno estadounidense de Barak Obama en el conflicto sirio y la hasta ahora la tibia intervención en Iraq no han estado favoreciendo los intereses de la industria armamentista estadounidense. Lo mismo sucede con la posibilidad que existe en Colombia de poder lograr un acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc. No hay duda que esto representaría una pérdida de importancia para el sector armamentista estadounidense, siendo Estados Unidos el proveedor principal de armas de Colombia. De concretarse el acuerdo, el problema de la guerrilla quedaría casi descartado, dejándole “solamente” a la industria armamentista estadounidense el negocio de la guerra al narcotráfico, que dista de ser poco. Definitivamente la posibilidad de concretar este acuerdo no parece favorecer los intereses de los lobbies armamentistas.

¿Qué factores han incidido en Colombia para ser un objetivo del lobby militar?
Desde el siglo XIX Colombia releva de una gran importancia geoestatégica para el mundo. Acceso a dos océanos, es la “bisagra” entre Mesoamérica y América del Sur, vigila al canal interoceánico de Panamá: posee amplias reservas de petróleo y biodiversidad y es un país riquísimo en recursos minerales. Además, cosa que el Complejo Militar Estadounidense agradece de sobre manera, tiene problemas de narcotráfico y de lo que ellos llaman “terrorismo”.

¿Y actualmente?
Colombia, a nivel regional, es el país que invierte el mayor porcentaje de su PIB en el sector de la Defensa, más del 4% (duplicando la media latinoamericana). Asimismo es el país con mayor porcentaje latinoamericano de efectivos de fuerzas del orden por habitante (6,5 por mil habitantes). Es el tercer país del mundo en recibir mayor ayuda financiera para gastos militares después de Egipto e Israel (Plan Colombia). – Colombia ocupa en materia de paz global interna y violación de los derechos humanos los puestos más bajos del mundo y la peor calificación de América Latina. Cuenta con aproximadamente 200 mil muertos víctimas del conflicto en 50 años y se calculan también diez mil niños soldados en el territorio.

¿Y qué papel juega el narcotráfico en todo esto?
Es tan cierta la dependencia con los Estados Unidos como también es verdad que ningún otro bloque regional ofrece préstamos serios en materia de armamento que le permitan al gobierno colombiano prescindir de la ayuda norteamericana para combatir las armas y la logística de las narco estructuras infladas con los millonarios ingresos que genera la gran demanda y la ilegalidad del negocio del narcotráfico. Vale la pena recordar que junto con la industria armamentística, el narcotráfico es el negocio que más dinero mueve a nivel global. En ese sentido considero que el narcotráfico nunca ha sido un problema nacional para Colombia sino regional, lo que constituye además una excelente excusa para la presencia extranjera en el continente. La realidad indica que la pobreza de los estados latinoamericanos no les permite competir con las fuerzas narco armadas.

¿Cómo ve usted nuestra “dependencia” hacia el futuro?
El consejo de defensa de UNASUR, que podría actuar como una especie Leviathan u órgano regidor, ha evaluado la posibilidad de financiar parte de la ayuda militar necesaria para combatir los grupos armados ilegales y así romper más no sea, una pequeña parte de la dependencia colombiana con el gran hermano del norte, pero eso no parece ser a corto plazo. La integración regional en ese aspecto está como se dice muy verde.

Pero, ¿cómo podría sobrevivir Colombia a los tentáculos del lobby militar?
Yo creo que el proceso de paz en Colombia tiene dos grandes obstáculos que a veces pueden llegar a estar interrelacionados entre sí. El primer obstáculo es global, pues la violencia es el mayor negocio del mundo y la paz no, en ese sentido Colombia se enfrenta ni más ni menos que a la estupidez humana. El segundo obstáculo, es de carácter más político, histórico e interno. Pero lo repito, el gran “negocio” de la industria armamentista en América Latina es el narcotráfico. El problema de las guerrillas en Colombia no deja de ser un “plus” para las millonarias ganancias que produce el negocio de las armas.

¿Alguna solución para todo este rompecabezas?
Mientras haya narcotráfico, Colombia será dependiente armamentísticamente, porque gran parte de la ayuda militar que recibe está destinada a este cauce y ahí es cuando nos adentramos en la problemática regional del narcotráfico que es también mundial. Es un problema de resolución muy, pero muy compleja. En mi opinión, la única salida que aparece viable es como sugieren numerosos gobernantes latinoamericanos, entre ellos el presidente Santos, analizar la posibilidad de legalizar las drogas “duras”, sobre todo la cocaína que es la que genera más millones de dólares, a sabiendas por supuesto que esta “solución” podría conllevar varias problemáticas de carácter ético y social, por lo tanto es normal que a un sector de la población pueda chocarlo. Pero es un cambio que debe ser mundial, sobre todo en los países con más consumidores que son Europa y los Estados Unidos.

Finalmente, ¿usted cree que el narcotráfico debe dejar de ser un negocio?
Sí. En ese sentido, habrá que seguir de cerca lo que pasa en Uruguay con la experiencia de legalización del cannabis (marihuana). No tengo dudas de que el lobby de las armas estadounidense y mundial deben encontrarse muy preocupados al respecto, porque ahí sí que perdería gran parte de la torta que le genera la guerra de los Estados con las narco organizaciones, siendo las dos partes grandes compradoras de la industria de las armas. Hasta entonces Latinoamérica parece condenada a la militarización, que como lo ha demostrado las experiencias mexicanas y colombianas, a lo único que conducen es al desplazamiento regional del problema y a aumentar la sensación de inseguridad del ciudadano, el gran perdedor en esta historia.

Fotos: Archivos Damián Jacubovich, Jeff Rense, Google.

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