Oh, alma exhausta
que caminas conmigo,
incluso en mis peores días,
sosteniendo
mis ardientes pies.
Nunca pensaste
que podría atravesar
tantas tormentas
y sobrevivir.
Pero salió el sol,
y me tomó un tiempo
darme cuenta
que te había abandonado
desde el principio,
ahogándote
con el peso de mis heridas.
Y aquí estamos,
dejando atrás el dolor,
respirando despacio,
mirándonos
como si fuera la primera vez,
prometiendo no separarnos,
simplemente confiando
la una en la otra,
sin miedo
a quienes somos.
Foto: PixaBay_ Da vid