Oren Rosenfeld y el rostro humano del Hummus

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“La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde quiera que fuera los sabores y los olores de la casa materna.”
— Laura Esquivel, Como agua para chocolate

Ver a musulmanes, cristianos y judíos compartir un alimento y una tradición cultural produce una sensación difícil de describir: paz, armonía y unidad alrededor de una mesa. Esa lluvia de emociones es posible gracias a Hummus the Movie, el documental del documentalista, fotoperiodista y productor de cine israelí Oren Rosenfeld, que llega a las salas de cine de Bogotá.

Rosenfeld, además de ser jurado este año en la categoría internacional del festival, BOGOCINE cuenta con una amplia trayectoria como fotoperiodista y realizador. Cubrió la segunda Intifada palestina y otros acontecimientos noticiosos alrededor del mundo, y ha producido, dirigido y filmado documentales y reportajes de investigación para medios como BBC, National Geographic y History Channel.

En 2010 fundó Holy Land Productions, productora de documentales con operaciones en Medio Oriente y África. En 2022 recibió su segundo premio Emmy por su trabajo de cámara en el documental Battle for Jerusalem, de Vice News. En 2024 presentó, junto a su pareja Rebecca Shore, Marathon Mom, sobre la atleta y madre ultraortodoxa Beatie Deutsch, y Surviving Nova, producción reconocida con un premio Peabody y nominada a un Emmy.

Pero es en Hummus the Movie donde Rosenfeld encuentra una manera especialmente cercana de contar una región a través de uno de sus alimentos más emblemáticos.

El plato de la concordia

El documental presenta tres historias de vida conectadas por un manjar conocido mundialmente como hummus. Por una parte, está Suheila Al Hindi, una mujer musulmana que dirige un restaurante de hummus en Acre (Akko) y que se hizo famosa por su excepcional receta. Suheila ganó el premio Golden Pita compitiendo contra diez hombres.

Luego encontramos a Jalil Dabit, un joven árabe cristiano de Ramla que asumió el restaurante de hummus de su familia y se debate entre continuar con la tradición familiar o buscar una vida diferente. Y aparece Eliyahu Shmueli, quien, después de provenir de un entorno laico y alternativo, se convirtió en un judío jasídico devoto y abrió exitosos restaurantes de hummus kosher.

Paralelamente a estas historias personales, Rosenfeld explora la historia del hummus, sus recetas secretas, la feroz competencia entre restaurantes e incluso las llamadas “guerras del hummus”, alrededor de una pregunta que puede parecer sencilla, pero que encierra siglos de identidad y pertenencia: ¿este plato es israelí, árabe, libanés?

El documental también sigue los intentos por establecer un récord Guinness con la porción de hummus más grande del mundo. Y aquí aparece, para mí, el hermoso vínculo con Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. En aquella novela, la cocina se convierte en el lenguaje mediante el cual Tita expresa sus emociones, su amor, sus dolores y su historia familiar, en medio de la Revolución Mexicana. En Hummus the Movie, Rosenfeld encuentra en un plato otra forma de contar la vida: sus protagonistas hablan de amor, familia, identidad, supervivencia y tradición mientras preparan, sirven y defienden una receta.

En ambos casos, la comida deja de ser simplemente comida. Se convierte en memoria, identidad y una manera de preservar lo que somos. Rosenfeld presenta, además, ese machismo tan acentuado en Medio Oriente de una manera cotidiana, relajada y con humor. Manos masculinas se unen para darle al hummus un sabor y una textura especiales, mientras algunos aseguran que los hombres son mejores cocineros que las mujeres. El gran desquite llega con el triunfo de Suheila Al Hindi, que deja a sus contrincantes “abatidos” en una competencia por la mejor receta.

La cocina puede ser también un campo de batalla. Lo vemos hoy en las competencias de MasterChef en Colombia, donde auxiliares, chefs y administradores se enfrentan alrededor de un plato. Rosenfeld, sin embargo, parece interesado en algo que está más allá de la competencia: develar el rostro humano del hummus.

Y para conseguirlo se vale de recursos cinematográficas como la fotografía y la música, creada por su amigo, el compositor y pianista israelí Jonathan Bar-Giora. Su composición acompaña a cada uno de sus personajes, creando así un diálogo íntimo con el espectador.

Porque detrás de cada plato hay una vida.

“Hummus is a miracle” y “I’m married to hummus” son algunas de las frases que aparecen en contextos reales y terminan acercándonos todavía más a los protagonistas. Mantener un restaurante no es fácil. Conseguir los ingredientes, enfrentar las deudas, estar al borde de la quiebra y conseguir salir adelante con una esposa y unos hijos que alimentar es, finalmente, una historia de supervivencia que puede tocar a cualquiera.

También conmueve la entrega de quienes deciden mantener viva una receta aun a costa de sacrificar parte de su vida personal. Y Suheila,  una de las protagonistas lo dice con una claridad que no necesita mayores explicaciones: no se arrepiente de haber sacrificado su vida sentimental porque, sencillamente, el hummus es su pareja estable.

Es ahí donde el documental trasciende el plato. Rosenfeld nos lleva por las calles y restaurantes de Acre (Akko), Ramla, Israel, Yokneam, Estados Unidos e incluso el Líbano. Lo hace con gente de carne y hueso, sin artificios, sin filtros, mostrando el día a día de un oficio que se ejerce con entrega y amor. Musulmanes, cristianos y judíos terminan unidos por una receta.

Y aunque el hummus preferido de Rosenfeld es el de garbanzos acompañado de champiñones, para nosotros, los espectadores, su aporte cultural va mucho más allá de una preferencia gastronómica o de la competencia por un récord Guinness.

Hummus the Movie le da un rostro humano a un plato muy popular también en el Caribe colombiano rebautizado “tajine” y nos recuerda que alrededor de una mesa pueden encontrarse historias capaces de atravesar fronteras religiosas, políticas y culturales.

Tal vez por eso, como ocurre en la obra de Laura Esquivel, aquí también la comida termina hablando de lo esencial: de dónde venimos, a quién amamos, qué tradiciones queremos preservar y cómo, a pesar de nuestras diferencias, todavía podemos sentarnos juntos a la mesa.

Agradecimientos: David Rosenthal- Oren Rosenfeld

 

Trailer.

 

NG

Natalia Gnecco Arregocés es una periodista y comunicadora social colombiana graduada de la Universidad de La Sabana. Posee experiencia en escritura periodística, investigación, relaciones públicas y comunicación. En 2009 fundó el Festival LatinArte en Montreal y fue nombrada una de las siete personalidades del año. También es autora de la novela "La promesa" y “Son mis huellas y hay camino”. Habla con fluidez inglés, francés e italiano.

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