La historia de Pinocho, la marioneta que sueña con ser humana, cobra nueva vida en Bogotá a través de una exposición que conmemora los 140 años de la primera edición de Las aventuras de Pinocho, obra del escritor italiano Carlo Collodi. Esta muestra propone una mirada contemporánea que revisita el personaje desde el diseño, la creatividad y la innovación.
Creado en 1883, Pinocho es un muñeco de madera tallado por el carpintero Geppetto que, de manera mágica, cobra vida. En su recorrido, enfrenta tentaciones, comete errores y aprende lecciones que lo acercan al valor de la verdad, la responsabilidad y la empatía. Su mayor anhelo es dejar de ser una marioneta para convertirse en un niño real, un deseo que lo convierte en uno de los personajes más entrañables y vigentes de la literatura universal.
Aunque han pasado generaciones, su historia sigue vigente. Pinocho no solo es un cuento infantil: es una fábula sobre crecer, equivocarse y aprender. Su impacto ha sido tal que se convirtió en uno de los libros italianos más traducidos del mundo y ha inspirado múltiples adaptaciones, incluida la recordada versión de Walt Disney en 1940.
En ese contexto, la exposición Carissimo Pinocchio llega a Bogotá como parte de una gira internacional que ha recorrido ciudades en Europa, América y Asia. La muestra se presenta en el marco del Italian Design Day 2026, gracias a la colaboración del ADI Design Museum, la Embajada de Italia en Colombia, el Istituto Italiano di Cultura di Bogotá y la Pontificia Universidad Javeriana.
Abierta al público del 17 de marzo al 10 de abril en la Sala de Bienestar de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana, la exposición propone una reinterpretación contemporánea del personaje a través del diseño italiano.
Curada por Giulio Iacchetti, la muestra reúne piezas de diseñadores y empresas italianas que reimaginan a Pinocho desde múltiples lenguajes: objetos, gráficos y propuestas visuales que oscilan entre lo vintage y lo contemporáneo, celebrando así el mito de Geppetto, ¡el primer diseñador italiano!
El resultado es una visión amplia y sorprendente. Algunos creadores reinterpretan su icónica nariz como símbolo de las mentiras; otros exploran su deseo de humanidad o le otorgan nuevos significados emocionales, como un corazón. Cada pieza dialoga con el presente sin perder de vista la esencia del relato original.
Durante la inauguración, la curadora invitada Maria Pina Poledda explicó cómo varios artistas, incluso aquellos que no crecieron con el personaje, tuvieron que redescubrir la historia para reinterpretarla desde su propia sensibilidad. El resultado: una colección diversa que conecta tradición e innovación.
Por su parte, el embajador de Italia en Colombia, Giancarlo Maria Curcio, destacó que esta muestra refleja un nuevo renacimiento italiano centrado en la creatividad, el diseño y la capacidad de reinventar sus símbolos culturales. Asimismo, confesó que la exposición le despertó una profunda nostalgia al recordar su niñez, cuando creció viendo las aventuras de Pinocchio en la televisión de su país, en una época en la que solo existía un canal y este era su programa preferido.
El recorrido también despierta la curiosidad por ir en búsqueda de detalles curiosos: el nombre “Pinocchio” proviene de pino, en referencia a la madera con la que fue creado, y su historia original tenía un tono más severo, que luego evolucionó hacia el final esperanzador que hoy conocemos, pues cuentan que debido a la reacción de los lectores, el autor continuó la historia y añadió nuevos episodios y personajes, como el Hada Azul, hasta llegar al final conocido en el que Pinocho aprende de sus errores y se convierte en un niño de verdad.
Desde sus primeras ilustraciones realizadas por Enrico Mazzanti, el personaje ha sido reinterpretado innumerables veces. En esta exposición, esa tradición continúa con objetos tan diversos como candelabros, taburetes, jarrones e incluso piezas funcionales del hogar, demostrando que el universo de Pinocho sigue siendo una fuente inagotable de inspiración.
Carissimo Pinocchio no es solo una exposición, sino una invitación a mirar el diseño como un lenguaje capaz de conectar generaciones, culturas y disciplinas, mientras celebra la vigencia de un personaje que, como pocos, sigue hablándole al mundo sobre el valor de la verdad, la obediencia, la valentía y el trabajo.