Ópera sin barreras: la apuesta de La previa

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Tal como lo expresa la famosa soprano británica Lesley Garrett: “La ópera explica la vida y todo lo que ella implica: el amor, el odio y la pasión”. Es quizás por esto que mueve cada fibra de nuestro ser, hasta convertirse en un pasatiempo maravilloso que nos impulsa a seguir explorándola más allá del escenario. Fue así como descubrí La Previa, un espacio en Bogotá, que busca acercar la ópera a nuevos públicos.

Los creadores de esta gran iniciativa son Carlos Manuel Delgado Nule y Elías Alonso Nule Rhenals, dos apasionados por este género que han convertido la conversación en una puerta de entrada a un mundo que muchos consideran lejano. A través de sus charlas, proponen derribar barreras y demostrar que la ópera también puede ser cercana, comprensible y emocionante.

Luego de asistir a La Previa de Tristán e Isolda, donde nos explicaron los temas centrales —como el amor imposible y la muerte redentora—, así como algunas de sus innovaciones musicales más decisivas, como el leitmotiv y el célebre acorde de Tristán, clave para entender el giro hacia el modernismo musical, Carlos y Elías me concedieron unos minutos para un diálogo más íntimo sobre su iniciativa, experiencias e historia de vida alrededor de la ópera.

¿Cómo influyó la tradición familiar en su pasión por la ópera y de qué manera esa conexión entre tío y sobrino ha enriquecido el proyecto La Previa?

Elías: Crecí en un pequeño pueblo (Lorica, Córdoba) escuchando zarzuelas, arias de ópera y boleros que mi madre nos ponía todos los domingos en la mañana en una vieja radiola. Mi madre tiene una hermosa voz de soprano, aunque nunca tuvo estudios musicales, y fue la fundadora y directora artística de la Coral Santa Cruz de Lorica, dirigida musicalmente por el maestro Tiburcio Romero. Cuando llegué a Bogotá a estudiar Derecho, empecé a frecuentar los conciertos y óperas que se presentaban en el Teatro Colón y, de esa manera, reviví esas primeras memorias que guardo de mi casa paterna.

Desde que nació mi sobrino Carlos, lo puse a escuchar y ver ópera, y noté que, siendo apenas un bebé, sintió una fascinación especial por el género. A sus 4 años, lo llevamos con sus padres al Teatro Jorge Eliécer Gaitán a ver Aida, de Verdi, y Gloria Zea, entonces directora de la Ópera de Colombia, dijo que no podía entrar porque estaba muy pequeño. Sin embargo, le explicamos que, a pesar de su corta edad, ya tenía experiencia escuchando y viendo ópera y, al final de la función, ella misma lo felicitó.

Carlos: Mi tío siempre ha sido mi mentor en la ópera, y esa conexión de toda la vida hace que trabajar juntos en La Previa sea muy fácil. Además, creo que esa relación le da al proyecto una autenticidad muy especial, porque no se trata de un interés reciente, sino de una pasión que nos ha conectado desde siempre.

¿Dirían que tienen miradas distintas sobre la ópera por la diferencia generacional?

Elías: Sí, a veces se presentan algunas discrepancias, producto de la brecha generacional, pero realmente son muchas más las coincidencias que compartimos.

Carlos: Al final, tratamos de aprovechar esas diferencias de percepción para abarcar un espectro aún más amplio. Por ejemplo, mi tío está pendiente de cómo se puede relacionar la ópera con series o películas de su generación que puedan generar impacto en una Previa, mientras yo me fijo en si hay algo que se ha viralizado recientemente en TikTok para conectar con todo tipo de público.

¿Qué compositores u obras han marcado especialmente su vínculo personal con la ópera?

Elías: Al inicio de mi afición, comencé por la ópera italiana, por lo que me volví muy aficionado a los compositores del bel canto (Bellini, Donizetti y Rossini) y, posteriormente, a los principales compositores del Romanticismo, como Verdi y Puccini. Entre las obras de esa primera etapa, cabe destacar Lucia di Lammermoor y El elixir de amor, de Donizetti; Norma y Los puritanos, de Bellini; y El barbero de Sevilla, La Cenerentola y La italiana en Argel, de Rossini. De Verdi, Aida, La traviata, Rigoletto e Il trovatore, entre otras. De Puccini, Tosca y La bohème.

Posteriormente, empecé a escuchar óperas del repertorio francés (Carmen, de Bizet; Sansón y Dalila, de Saint-Saëns; o Werther, de Massenet) y del repertorio alemán, especialmente Mozart, Wagner y Strauss.

Carlos: Yo siempre he sido muy mozartiano. Además de ser la figura que más me apasiona estudiar en toda la historia, me encanta toda su obra, en especial Don Giovanni y Las bodas de Fígaro. También me interesan mucho las óperas del Verdi de madurez: Otello y Falstaff. Además de Mozart y Verdi, tengo desde pequeño una especial fascinación por las cuatro óperas del Anillo del nibelungo, de Wagner, en especial Siegfried.

Pero la ópera que más nos representa como equipo es Rigoletto, de Verdi.

La ópera se disfruta más cuando se entiende

¿Qué aspectos suelen ser los más reveladores para el público cuando asiste por primera vez a La Previa?

Elías: El público queda profundamente impactado por la amenidad de la presentación, la profundidad de los temas y el amplio espectro de información relevante, sin excederse. Eso hace que la gente nunca se pregunte: “¿A qué horas se va a acabar esto?”, sino que, por el contrario, lo disfrute hasta el último minuto. Es impresionante la cantidad de personas que se nos acercan al final de las charlas para felicitarnos y agradecernos, porque están convencidas de que, de otra forma, no habrían podido acceder a la ópera ni entenderla.

Carlos: El hecho de que las personas se den cuenta de que los personajes más importantes de la historia de la ópera son de carne y hueso ayuda mucho a aterrizar el tema. Contar historias, anécdotas e incluso “chismes” le suma amenidad a la charla. Y, con respecto a la parte musical, al fin y al cabo son las mismas 12 notas que usan todos los demás géneros; si se sabe aterrizar bien esa explicación, se desmitifica la percepción de que es una música supremamente compleja e inaccesible.

¿Han notado cambios en la percepción del público desde que pasaron de un círculo privado a charlas abiertas en 2025?

Elías: La idea de convertir las charlas del ámbito privado al público surgió inicialmente de algunos miembros del grupo de amigos con el que hacíamos las presentaciones privadas. Ahora, todos ellos, sin excepción, asisten a las charlas públicas con el mismo entusiasmo.

Carlos: Cuando se hacían las Previas privadas, al ser en un círculo de amigos, había mucha confianza y se podía contar todo de manera muy informal y personal. Hemos intentado que esa forma cercana de contar las cosas se mantenga, y creo que eso ha hecho que el público que llegó después siga fiel y que nuestras charlas no parezcan demasiado académicas ni aburridas.

¿Qué retos han enfrentado al intentar hacer la ópera más accesible sin perder su profundidad?

Elías: Lo más difícil ha sido estandarizar el contenido y el lenguaje para una gran diversidad de público, entre la que se encuentran distintos grupos de edad y personas con todos los niveles de conocimiento, desde quienes no saben nada de ópera hasta quienes ya están muy familiarizados con el género.

Carlos: Hay que encontrar el equilibrio entre no ser demasiado técnicos, pero tampoco demasiado básicos. Creo que, afortunadamente, siempre hemos logrado acercarnos a ese punto intermedio ideal.

A la conquista de la juventud

En muchos espacios de ópera en Bogotá, como el Teatro Colón, el Teatro Julio Mario Santo Domingo y las proyecciones del Metropolitan Opera en Cine Colombia, se observa una audiencia mayoritariamente adulta. ¿Cómo interpretan esta realidad?

Elías: Sí, es una realidad de nuestro contexto colombiano. En muchos casos, esto ocurre porque los padres y abuelos de quienes hoy son adultos los llevaban de la mano a la ópera, y así ese gusto se fue transmitiendo de generación en generación. Hoy el reto es enorme por la cantidad de distracciones audiovisuales que existen, principalmente a través de internet.

¿Creen que hay una desconexión generacional con la ópera o más bien una falta de acceso y divulgación?

Carlos: Creo que es más una falta de acceso y divulgación. En el ámbito en el que nos movemos, siempre ha habido una ausencia enorme de productos que llamen la atención del posible aficionado joven. El reto es lograr que la ópera, que de por sí tiene una barrera de entrada alta, sea lo suficientemente llamativa para los jóvenes, algo que afortunadamente estamos comenzando a conseguir.

¿Qué estrategias consideran clave para acercar a los jóvenes a este género?

Carlos: Lo más importante es una presentación llamativa del producto y un acercamiento a lo terrenal de los grandes nombres asociados con el género. Además, es clave relacionar estos temas con la actualidad: películas, series, temas virales, entre otros.

Elías: Nuestro objetivo siempre será bajar la ópera de ese pedestal tan estratosférico e inalcanzable del que tiene fama.

¿Han visto interés creciente en nuevas audiencias gracias a formatos como transmisiones en cine o conversatorios?

Elías: La gente a veces siente cierto temor de acercarse a la ópera, pero, una vez la descubre a través de nosotros, quienes han venido a nuestras charlas quedan fascinados. Si bien cada vez vemos más jóvenes interesados en nuestras charlas y en la ópera en general, todos los días trabajamos y nos esforzamos para que esa cantidad siga creciendo.

Ópera en la era digital

Recientemente, Timothée Chalamet generó polémica al afirmar que la ópera “no le interesa a nadie”. ¿Qué opinión les merece esta afirmación?

Elías: Eso es porque no ha asistido a nuestras Previas (risas). Tal vez su comentario provenga del viejo prejuicio que muchos actores tienen sobre los cantantes de ópera y su capacidad actoral, pero no entienden lo que significa cantar sin micrófono para 4.000 personas en un teatro.

Carlos: Debe existir una razón por la cual seguimos hablando de Mozart 250 años después de su muerte. No sé si dentro de 250 años se seguirá hablando de Timothée Chalamet. Pero también hay que tomarlo como una oportunidad: no solo se viralizó él, sino también todos los cantantes y teatros de ópera que le respondieron, y eso al final terminó siendo buena publicidad para la ópera en general.

¿Creen que este tipo de comentarios reflejan un prejuicio generalizado hacia la ópera en la cultura popular?

Carlos: Sin duda, la ópera tiene un problema reputacional y de percepción muy grande.

Elías: La ópera siempre, y ahora más que nunca, ha sido objeto de prejuicios, en su mayoría infundados: que es elitista, producida y dirigida por un pequeño grupo de aristócratas, lo cual no puede estar más alejado de la realidad. Desde sus inicios, la ópera fue un espectáculo popular.

¿Cómo puede la ópera dialogar con las nuevas generaciones en una era dominada por el entretenimiento digital?

Elías: Precisamente la tecnología ha sido un medio idóneo para popularizar la ópera, por ejemplo, a través de las transmisiones en vivo en salas de cine. A la gente le gusta el cine, y la ópera ha intentado acercarse a ese lenguaje.

Carlos: Con plataformas como Spotify o YouTube, que todo el mundo ya tiene, cualquier persona puede acceder a una biblioteca casi interminable de música clásica y ópera. Solo hay que darles a las personas un pequeño empujón para que se sumerjan en este mundo, incluso sin tener que ir primero a un teatro.

Finalmente, si tuvieran que convencer a un joven colombiano de asistir por primera vez a una ópera, ¿qué le dirían?

Carlos: Que vaya a La Previa (risas). La ópera es tan inmensa que abarca casi todos los temas: historia para el que disfruta la historia, política para el político, filosofía para el que se interesa por la filosofía, cine para el cinéfilo, teoría musical para el melómano, arquitectura para el arquitecto, vestuario para el diseñador, etc. Estoy seguro de que, así sea por uno solo de esos temas, cada persona encontrará un interés personal e inevitablemente terminará también interesándose por lo demás.

Elías: Primero le preguntaría cuál cree que es el mejor espectáculo del mundo. A su respuesta le agregaría: ¿Te imaginas si a eso le sumamos la mejor música jamás compuesta, cantada por las voces más hermosas posibles, basada en textos que, por lo general, son clásicos de la literatura universal? En fin, un espectáculo extraordinario que llena todos los sentidos.

 

NG

Natalia Gnecco Arregocés es una periodista y comunicadora social colombiana graduada de la Universidad de La Sabana. Posee experiencia en escritura periodística, investigación, relaciones públicas y comunicación. En 2009 fundó el Festival LatinArte en Montreal y fue nombrada una de las siete personalidades del año. También es autora de la novela "La promesa" y “Son mis huellas y hay camino”. Habla con fluidez inglés, francés e italiano.

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