Natalia Gnecco

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@NataliaGnecco

“No sé quién las invento... no sé quién nos hizo ese favor... Tuvo que ser Dios” Muy probablemente la estrofa de la famosa canción de Arjona cobró vida en el Club el Nogal de Bogotá cuando se otorgaron los Premios a los Mejores Líderes 2016 de Semana, y la Fundación Liderazgo y Democracia a seis increíbles mujeres colombianas. El premio, auspiciado por Telefóncia Movistar contó con una participación de 300 personajes, de los cuales se escogieron 28 finalistas y se premiaron a 10 y no me resisto a pasar por alto, el hecho que seamos parte de ese potencial de colombianos que contribuyen al desarrollo del país. Somos  las mujeres las llamadas  a demostrar esa  gran capacidad social, a encarnar valores y crear un clima de credibilidad alrededor del futuro de Colombia.

Cuando nos preguntan si somos adictos a Internet, es obvio que nadie se declara culpable, pero lo curioso es que nuestro entorno refleja lo contrario: ¿quién no tiene un compañero que no le rinde el trabajo por navegar demasiado? ¿Cuántas invitaciones recibimos al día de Candy Crush o juegos en linea? ¿Quiénes tienen amigos que no paran de enviar pornografía? ¿Cuántas amigas no salen de Amazon, gastando más de la cuenta? ¿Quién no se fastidia con esa persona que no saca tiempo para compartir con sus con familiares o amigos porque está pegada a las redes? Aunque suenen normales estos comportamientos, lentamente van destruyendo las relaciones de la vida real.


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El conflictivo ambiente que reinó durante el segundo debate presidencial entre los candidatos Hillary Clinton y Donald Trump definitivamente dejó a unos prendidos del televisor y a otros los mandó directo a los brazos de Morfeo, porque prefirieron evitar el intercambio de ataques personales. Sin duda, lo más rescatable del cara a cara fue la manera como Hillary ignoró un elemento tan perturbador como tener en primera fila de la audiencia a las tres mujeres que acusan o a su ex marido Bill de acoso sexual, para concentrarse en sus respuestas y propinarle un par de “golpes bajos” a su contrincante.

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El verano en Italia estaba en pleno apogeo, pero la emoción de Marcela por visitar el famoso sudario de Turín no sucumbía ante el calor, después de todo vería la ‘sábana santa’, esa imagen de un hombre que presenta marcas y heridas similares a las causadas por una crucifixión, lo que hace pensar que perteneció a Jesús. En medio del tumulto, no pudo ocultar su decepción, pues mientras sus ojos no se apartaban del manto sagrado y oraba en silencio, el resto de la gente sólo tomaba fotos, se hacía selfies o chateaba en sus celulares.