Natalia Gnecco

Natalia Gnecco

@NataliaGnecco

Hablar de infidelidad femenina dejó de ser un tabú hace marras, así lo demuestran comedias como “In-fieles, porque ser fiel está de moda”, que presenta el teatro Santafé,con un reparto encabezado por Gabriela (Yolanda Rayo), Patro (Liliana Gonzales), Juana (Linda Lucia Callejas) y Rafaela (Luly Bosa). En medio de situaciones jocosas, canciones y bailes los cuatro personajes disciernen sobre si las mujeres son capaces de ser infieles y si están dispuestas a perdonar una infidelidad.

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Si Miguel de Cervantes Saavedra estuviera vivo seguramente sufriría de taquicardia cada vez que entrara a su muro del Facebook y se topara con todas las faltas ortográficas que desfilan por nuestra retina en esa eterna confusión que se apodera de los cibernautas al usar: a ver y haber; allá y haya; ¡Ay!, ahí y hay; hecho y echo; a y ha; has y haz; iva e iba; tuvo y tubo; cayó y calló; etc, etc. Es obvio que en la época del Hidalgo Don Quijote de la Mancha lo que había era tiempo para leer y adornar el lenguaje en cada una de las respuestas, algo que en la era digital pasó al olvido, pues hay que contestar a la velocidad de la luz, sin importar que se atropellen todas las normas gramaticales.

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Sentado en la penumbra, con el cuerpo erguido y la mirada penetrante, las manos del Director Nacional del Ballet de España empuñan dramáticamente una capa, que nos lleva a las profundidades del arte de la tauromaquia, que tanto ha aportado al mundo de la danza española y al flamenco. Dominando el suave movimiento de sus brazos, se levanta para proyectar toda esa fuerza que transmite el flamenco y que nos hace respirar en cada imagen de su excelente documental Antonio Najarro, “la danse espagnole en partage”, del realizador francés Jean- Marie David.

A medida pasa el tiempo, la experiencia nos va enseñando que ser todero no es la octava maravilla, porque nada más cierto que quien pretende realizar muchas cosas al tiempo, no es capaz de hacer bien ninguna. Imagino que muchos se han estrellado como yo, al trabajar en otros países como Canadá, en donde pagan por hacer una sola cosa al tiempo y punto, porque uno llega a pensar que la gente es muy cuadriculada, sin aspiraciones, e incluso lenta, pero lo que sucede es que en Norteamérica el viejo proverbio “el que mucho abarca, poco aprieta”, sí se aplica, mientras que en nuestro país seguimos pensando que entre más cosas haga la gente, más berraca es y esta mentalidad nos está perjudicando más de lo que creemos.